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Pablo Neruda Poema 20


Poema 20

(de Veinte poemas de amor y una canción desesperada)



Dolores del Río. Fotografía de Tina Modotti, amiga del poeta










PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

Un canto para Bolívar - Pablo Neruda



Un canto para Bolívar
Pablo Neruda,
Chile 1904-1973

Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.


Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.


De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.


Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.


Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.


Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.


Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
"Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".

Miguel Angel Asturias (Cantata) 1954


¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!
¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!
¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!
¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!
¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!
¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!
¡Patria de los perfectos frutos, pulpa

de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!
¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!
¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo
y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!
Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.
Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...
¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!
¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!
¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!
¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!
¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!
¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!





~ Miguel Angel Asturias ~
(Cantata)
1954

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En el portal del Señor 

, . . ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de pie- 
dralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor 
de las campanas a la oración, maldoblastar de la 
luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, 
lumbre de alumbre. Luzbel de piedralumbre, sobre- 
la podredumbre! ¡Alumbra, lumbre de alumbre, sobre 
la podredumbre. Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, 
alumbra, lumbre de alumbre . . . , alumbre . . . , alum- 
bra . . . , alumblra, lumbre de alumbre . , . , alumbra, 
alumbre...




Significado:
El sub-realismo y el realismo mágico 
de Miguel Ángel Asturias. Uno de los 
primeros escritores en usar la riqueza
del lenguaje en la literatura. introduce 
al lector en un mundo único de raíces 
profundas como lo muestra en todo lo 
escrito anteriormente, Asturias, produce 
en este párrafo el sonido de las campanas de
la catedral metropolitana de la cuidad de Guatemala. 

Marimba tocada por indios



            Marimba tocada por indios ~ Miguel Ángel Asturias


La marimba pone huevos en los astros... 
  
¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés!  

¡Vení ponelo, vos, pues!
  
La marimba pone huevos en los astros...  
  
El sol la desangra, la monta, es su gallo.  
La marimba pone huevos en los astros.  



¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
¡Serpiente que muda de piel en los ecos!  
¡Grito de madera que se bate en jícaras como el chocolate!  
¡Sonido de hojas que van sobre hormigas de palo de hormigo!  
  
¡Pereza de razas!  
¡Pereza de lluvia!  
¡Pereza de teclas que mascan copal!  
Se masca la pena del hule.  
Se tasca la pena del freno.  
Los flecos se suenan mocosos de luna.  
Se escupe la pena del guaro, tiñoso de riñas,  
y huye el mujerío, pies, tetas y críos.  


¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
En los tecomates de negro agujero de coco  
cubiertos de tela de tripa hay llanto de moscas,  
peces-moscas y pájaros-moscas...  
Y el gran alboroto del verde perico,  
y el chisporroteo de chorchas de fuego,  
y el vuelo redondo del cielo azulejo,  
y los cuatrocientos sonidos cenzontles.  
Trinó pito de agua, voló el azulejo,  
la chorcha fue llama y gritó el perico.  


¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
Tempestad de trinos entre sus costillas,  
atada de espalda, de faz a los cielos,  
en el sacrificio de los prisioneros.  
  
Danza de raíces y tribus maiceras.  
La hieren de sangre picos de aves verdes  
que le abren el pecho.  
La hieren de leche saetas de plumas.  
Flechas picaflores de punta de espina  
la hieren de sueño. ¡Es sangre,  
y es leche, y es sueño!...  
Sangre de madera,  
elástica leche de palo de hule  
y sueño de cera pegado a las teclas  
que cambia de carne al sonido,  
que muda de hueso al sonido,  
la carne africana  
y el hueso de indio  
se mezclan en lluvia sonora de varas y lanzas  
de piedras de punta afilada,  
garras de jaguares que destilan uñas,  
peines de colmillos de lagartos sordos,  
y belfos de pumas que destilan dientes.
Música entre dientes y miedo dormido.  
La tocan varones de piedra de rayo vestidos de blanco.  
Desde el sol alargan sus brazos de fuego.  
Prolongan sus dedos varillas tostadas que al golpear sus yemas  
de cabello de hule, en la faz sonora del teclado apenas sostenido en hilos  
de cuatro colores, van tiñendo el aire de verde, de rojo, azul y amarillo...
Temblor coloreado de atmósfera y tierra  
en que danzan montes, ceibas, caseríos  
y quedan las huellas de pies, en los cactos,  
huellas de las tunas en el baile verde,  
huellas vegetales del gran cataclismo  
que dejó las cosas vestidas de espejo,  
como se vistieron cuando se creó el mundo,  
como se vistieron cuando se creó el son...  
  
¡Sonido de lluvia del telar del cielo!  
¡Sonido de lluvia del panal del mundo!  
¡Sonido de lluvia del sudor del hombre!  
¡Sonido de lluvia de pelo de tigre!  
¡Sonido de lluvia de pelo de pluma!  
¡Sonido de lluvia de pelo de elote!  
¡Sonido de lluvia de pelo de pino!  
¡Sonido de lluvia de pelo de danta!  
  
El son de las piedras debajo del agua,  
el son del venado debajo del viento,  
el son que se baila con pies parpadeantes,  
carne en flor de jade, la mujer,  
y el hombre,  
erizo de chicha,  
bajo su sombrero,  
sobre sus dos pies.
¡La Juana conmigo!
  
Caen los refajos. Huyen las mujeres.  
Pies, tetas y críos. Plomazos. Caballos.  

Asamblea de corvos teñidos de sangre.  
Parihuela de hojas teñidas de sangre.  
Tierra de por medio teñida de sangre.  
Escala de teclas que sirve de puente teñido de sangre.  
¿Quién te hizo las teclas con brazos de cruces teñidos de sangre?  
  
¡Torre a mecapal!  
¡Algarabia de cotorritas!  
¡Almáciga verde de loros que vuelan!  
¡Grito de madera que se bate en jícaras como el chocolate!  
¡Tejado de ocote sobre las casas de la luna!  
¡Carpintero en la carpintería de la selva!  
¡Manantial de trinos de guardabarranca!  
¡Cenzontle borracho de aguardiente blanco!  
¡Marimba tocada por indios! 







Espero, les haya gustado...

-TECÚN UMÁN-


¿------TECÚN UMÁN------?

 Tecún Umán 

Es considerado el más representativo de los k´iche´ por su valentía y dignidad, porque luchó y protegió a su tierra y a su pueblo. Fue declarado oficialmente héroe nacional de Guatemala el 22 de marzo de 1960 y es conmemorado el 20 de febrero, aniversario de su muerte.


TECÚN-UMÁN
-Miguel Ángel Asturias
--------------------------------------… Ser leído en voz alta.

Tecún-Umán, el de las torres verdes,
el de las altas torres verdes, verdes,
el de las torres verdes, verdes, verdes
y en fila india indios, indios, indios
incontables como cien mil zompopos:
diez mil de flecha en pie de nube, mil
de honda en pie de chopo, siete mil
cerbataneros y mil filos de hacha
en cada cumbre ala de mariposa
caída en hormiguero de guerreros.

Tecún-Umán, el de las plumas verdes,
el de las largas plumas verdes, verdes,
el de las plumas verdes, verdes, verdes,
verdes, verdes. Quetzal de varios frentes
y movibles alas en la batalla,
en el aporreo de las mazorcas
de hombres de maíz que se desgranan
picoteados por pájaros de fuego,
en red de muerte entre las piedras sueltas.

Quetzalumán, el de las alas verdes
y larga cola verde, verde, verde,
verdes flechas verdes desde las torres
verdes, tatuado de tatuajes verdes.

Tecún-Umán, el de los atabales,
ruido tributario de la tempestad
en seco de los tamborones, cuero
de tamborón medio ternero, cuero
de tamborón que lleva cuero, cuero
adentro, cuero en medio, cuero afuera
cuero de tamborón, bón, bón, borón, bón,
bón, bón, borón, bón, bón, bón, borón, bón,
bón, borón, bón, bón, bón, borón, bón, bón,
pepitoria de trueno que golpea
con pepitas gigantes en el hueco
del eco que desdobla el teponastle,
teponpón, teponpón, teponastle,
teponpón, teponpón, teponastle,
tepón, teponpón, tepón, teponpón,
teponpón, teponpón, teponpón...

Quetzalumán, el de las tunas verdes,
el de las altas tunas verdes, verdes,

el de las tunas verdes, verdes, verdes.
Las astas de las lanzas con metales preciosos en victoria de relámpago y los penachos despenicados entre los estandartes de las tunas
y el desmoronamiento de la tierra nublada y los lagos que apedrean con el tún de sus tumbos sin espuma.
Tún, munición de guerra de Tecún
que llama, clama, junta, saca hombres
de la tierra para guerrear el baile
de la guerra que es el baile del tún.
Tún, tambor de guerra de Tecún,
ciego por dentro como el nido túnel
del colibrí gigante, del Quetzal,
el colibrí gigante de Tecún.

Quetzal, imán del sol, Tecún, imán
del tún, Quetzaltecún, sol y tún, tún
bo del lago, tún-bo del monte, tún
bo del verde, tún-bo del cielo, tún,
tún, tún, tún-bo del verde corazón
del tún, palpitación de la primavera,
en la primera primavera tún-bo
de flores que bañó la tierra viva.

¡Abuelo de ambidiestros! ¡Mano grande
para cubrirse el pecho con tlascalas
españoles, fieras con cara humana!
¡Varón de Galibal y Señorío
de Quetzales en el patrimonio
testicular del cuenco de la honda,
y barba de pájaros goteantes
hasta la última generación
de jefes pintados con achiote rojo
y pelo de frijol enredador                 
en penachos de águilas cautivas!

¡Jefe de valentías y murallas
de tribus de piedra brava y clanes
de volcanes con brazos! Fuego y lava.
¿Quién se explica los volcanes sin brazos?
¡Raza de tempestad envuelta en plumas
de Quetzal rojas, verdes, amarillas!


¡Quetzalumán, la serpiente coral
tiñe de miel de guerra el Sequijel,                                 
el desangrarse el Arbol del Augurio,
en el augurio de la sangre en lluvia,
a la altura de los cerros quetzales
y frente al Gavilán de Extremadura!

¡Tecún-Umán !
Silencio en rama...
Máscara de la noche agujereada...
Tortilla de ceniza y plumas muertas
en los agarraderos de la sombra,
más allá de la tiniebla, en la tiniebla
y bajo la tiniebla sin curación.
El Gavilán de Extremadura, uñas,
armadura y longinada lanza...
¿A quién llamar sin agua en las pupilas?
En las orejas de los caracoles sin viento
a quién llamar... a quién llamar...
¡Tecún-Umán! ¡Quetzalumán!

No se corta su aliento porque sigue en las llamas...
Una ciudad en armas en su sangre
sigue, una ciudad con armadura
de campanas en lugar de tún, dueña
de semilla de libertad en alas                       
del colibrí gigante, del quetzal,                              
semilla dulce al perforar la lengua
en que ahora le llaman ¡Capitán!
¡Ya no es el tún! ¡Ya no es Tecún!
¡Ahora es el tán-tán de las campanas,
Capitán!

Espero que les haya gustado
Saludos,



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En aquel tiempo nadie conocía a este personaje como "Tekun Umam" (Gran Abuelo Tekun), ya que este es un nombre que se le dio posteriormente. En sus tiempos era conocido como el "Ahau Galel" que traducido significa "El nieto del Rey" y en aquella batalla entre k´iche´ y conquistadores Tekun Umam vestía un tocado bellamente adornado con plumas de Quetzal. Esto lo describe el conquistador Pedro de Alvarado en sus crónicas de conquista y ésta fue la base para que posteriormente se le adjudicara el nombre de Quetzaltenango a la ciudad que fundaron los españoles en las cercanías al lugar de la batalla, como lo menciona el conquistador en sus cartas.

A su vez hay una estatua en la ciudad de Guatemala en su honor. por eso tecun fue el rey de los k'iche



CoyoteMayor: El Cristo Negro de Esquipulas Guatemala


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