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Marimba tocada por indios



            Marimba tocada por indios ~ Miguel Ángel Asturias


La marimba pone huevos en los astros... 
  
¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés!  

¡Vení ponelo, vos, pues!
  
La marimba pone huevos en los astros...  
  
El sol la desangra, la monta, es su gallo.  
La marimba pone huevos en los astros.  



¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
¡Serpiente que muda de piel en los ecos!  
¡Grito de madera que se bate en jícaras como el chocolate!  
¡Sonido de hojas que van sobre hormigas de palo de hormigo!  
  
¡Pereza de razas!  
¡Pereza de lluvia!  
¡Pereza de teclas que mascan copal!  
Se masca la pena del hule.  
Se tasca la pena del freno.  
Los flecos se suenan mocosos de luna.  
Se escupe la pena del guaro, tiñoso de riñas,  
y huye el mujerío, pies, tetas y críos.  


¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
En los tecomates de negro agujero de coco  
cubiertos de tela de tripa hay llanto de moscas,  
peces-moscas y pájaros-moscas...  
Y el gran alboroto del verde perico,  
y el chisporroteo de chorchas de fuego,  
y el vuelo redondo del cielo azulejo,  
y los cuatrocientos sonidos cenzontles.  
Trinó pito de agua, voló el azulejo,  
la chorcha fue llama y gritó el perico.  


¡Para un huevo que ponés   
tanta bulla que metés! 
¡Vení ponelo, vos, pues!
  
Tempestad de trinos entre sus costillas,  
atada de espalda, de faz a los cielos,  
en el sacrificio de los prisioneros.  
  
Danza de raíces y tribus maiceras.  
La hieren de sangre picos de aves verdes  
que le abren el pecho.  
La hieren de leche saetas de plumas.  
Flechas picaflores de punta de espina  
la hieren de sueño. ¡Es sangre,  
y es leche, y es sueño!...  
Sangre de madera,  
elástica leche de palo de hule  
y sueño de cera pegado a las teclas  
que cambia de carne al sonido,  
que muda de hueso al sonido,  
la carne africana  
y el hueso de indio  
se mezclan en lluvia sonora de varas y lanzas  
de piedras de punta afilada,  
garras de jaguares que destilan uñas,  
peines de colmillos de lagartos sordos,  
y belfos de pumas que destilan dientes.
Música entre dientes y miedo dormido.  
La tocan varones de piedra de rayo vestidos de blanco.  
Desde el sol alargan sus brazos de fuego.  
Prolongan sus dedos varillas tostadas que al golpear sus yemas  
de cabello de hule, en la faz sonora del teclado apenas sostenido en hilos  
de cuatro colores, van tiñendo el aire de verde, de rojo, azul y amarillo...
Temblor coloreado de atmósfera y tierra  
en que danzan montes, ceibas, caseríos  
y quedan las huellas de pies, en los cactos,  
huellas de las tunas en el baile verde,  
huellas vegetales del gran cataclismo  
que dejó las cosas vestidas de espejo,  
como se vistieron cuando se creó el mundo,  
como se vistieron cuando se creó el son...  
  
¡Sonido de lluvia del telar del cielo!  
¡Sonido de lluvia del panal del mundo!  
¡Sonido de lluvia del sudor del hombre!  
¡Sonido de lluvia de pelo de tigre!  
¡Sonido de lluvia de pelo de pluma!  
¡Sonido de lluvia de pelo de elote!  
¡Sonido de lluvia de pelo de pino!  
¡Sonido de lluvia de pelo de danta!  
  
El son de las piedras debajo del agua,  
el son del venado debajo del viento,  
el son que se baila con pies parpadeantes,  
carne en flor de jade, la mujer,  
y el hombre,  
erizo de chicha,  
bajo su sombrero,  
sobre sus dos pies.
¡La Juana conmigo!
  
Caen los refajos. Huyen las mujeres.  
Pies, tetas y críos. Plomazos. Caballos.  

Asamblea de corvos teñidos de sangre.  
Parihuela de hojas teñidas de sangre.  
Tierra de por medio teñida de sangre.  
Escala de teclas que sirve de puente teñido de sangre.  
¿Quién te hizo las teclas con brazos de cruces teñidos de sangre?  
  
¡Torre a mecapal!  
¡Algarabia de cotorritas!  
¡Almáciga verde de loros que vuelan!  
¡Grito de madera que se bate en jícaras como el chocolate!  
¡Tejado de ocote sobre las casas de la luna!  
¡Carpintero en la carpintería de la selva!  
¡Manantial de trinos de guardabarranca!  
¡Cenzontle borracho de aguardiente blanco!  
¡Marimba tocada por indios! 







Espero, les haya gustado...

El silencio fue profundo

Esta es la historia de un hombre que cada vez que llegaba borracho su esposa lo esperaba y le daba una tremenda, pijiada. 
 El sabia que esta ves no iba hacer diferente, lo tomaría de la camisa, daría vueltas como bailando un vals le sumeria el estomago como una vejiga, luego a mano abierta, le tortierilla a cara, le avienta en la cama, le quita las botas y santos en paz. 
Que raro. Esta ves no fue así.
Ella  roncaba, un sueño profundo. Sin hacer ruido, se acostó en su lado y se durmió..... El radio empezó a sonar una música celestial que lo despierta. 
Un hombre pelo largo, y rubio se peina frente al espejo.
Sorprendido pregunta. "Perdón me equivoque de cuarto?" 
"No." Responde el Ángel. "La realidad es que anoche, te moriste, y vamos para el cielo. Montamos esta escena para que no te asustes." 
"Gracias." 
"Pero ahora tenemos otro problema."
"Cual?"
"Que me avisan del cielo que no te estaban esperando todavía." 
"Esta bien yo me regreso." 
"No va hacer tan fácil." Respondió el ángel, "tu mujer incinero tu cuerpo." 
"Queee!... me van a mandar al limbo?" dijo afligido. 
"Ya no hay limbo." Respondió el ángel. "Lo único que tenemos por el momento, es el cuerpo de una gallina joven, pero solo va hacer por unos tres días. Al nomas tener un cuerpo con tus características te ingresamos en el." 
"Esta bien" dijo de mala gana. Un segundo después despertó en un inmenso gallinero.
Una gallina vieja se le acerco y le pregunto. 
"Estas bien?"
"Si" dijo el. 
"Te desmayaste" dijo la gallina.
"Si pero no es nada" contesto.
"No estarás embarazada?" Insistió.
"A puta." dijo entre serio y broma.
 Se fue hacer lo que hacian todas las gallinas, rascar, rascar, rascar, y rascar, no le pareció tan malo y el tiempo se va rápido. 
 
De pronto todas las gallinas se alborotaron, la pequeña puerta se abrió y un gallo gigante aparece abriéndose paso y a todo pulmón cantó dos veces.
 El silencio fue profundo en aquel salón. Parándose exactamente detrás de el, 
"Vos sos nueva?"  el gallo dijo en con voz ronca,
"Si. como lo sabe? 

"No sabes rascar." Acto seguido, sintió un golpe en la cabeza, y un gran retorcijón.       
"Haay! Que me pasa?" Grito.
"Es el huevo" le contesto el el gallo.
"Quéee!?..." no lo podía creer.
"Vas a poner un huevo." y puso un huevo pequeño a puras penas. 
"Sos primeriza?" 
"Si , y cuantos voy a poner?" le preguntó. 
"Tres." le dijo el gallo, "ha, procura no quebrarlos." Sintió otro golpe y otro gran retorcijón.
"Otro huevo!" dijo, después otro gran golpe.
Pero este si fue bien duro acompañado del grito de su mujer que le decía.
"Despierta! Te estas cagando!"



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